Las causas más frecuentes de ruptura del manguito rotador son de origen degenerativo y traumático. La mayoría de los desgarros del manguito rotador ocurren por procesos degenerativos, especialmente en adultos mayores de 40 años, con una prevalencia que aumenta con la edad. Estos desgarros degenerativos se relacionan con el desgaste progresivo de los tendones, influenciado por factores como el envejecimiento, el uso repetitivo del brazo dominante, la realización de trabajos manuales pesados, y condiciones que afectan la vascularización tendinosa (por ejemplo, hipertensión, diabetes, obesidad y tabaquismo). Además, existe una predisposición genética y una mayor incidencia en hombres y en el brazo dominante.

Los desgarros traumáticos, aunque menos frecuentes que los degenerativos, suelen presentarse en adultos jóvenes tras eventos agudos como caídas sobre la mano extendida, luxaciones glenohumerales o traumatismos directos de alta energía. En estos casos, el mecanismo suele ser una lesión súbita que supera la resistencia del tendón.
Otros factores anatómicos, como la morfología del acromion (especialmente tipo III), el índice acromial elevado, el ángulo crítico del hombro aumentado y la posición inferior del proceso coracoides, también incrementan el riesgo de ruptura por favorecer el pinzamiento subacromial y subcoracoideo.

En resumen, la ruptura del manguito rotador es multifactorial, siendo la degeneración tendinosa asociada a la edad y el uso repetitivo la causa principal, seguida por el trauma agudo, y modulada por factores anatómicos y comorbilidades sistémicas.
